Un devastador incidente en las instalaciones del Regimiento de Artillería Mecanizada 2 «Libertador Simón Bolívar», en la localidad de Viacha —a 22 kilómetros de La Paz—, encendió las alarmas en el sistema de defensa boliviano. Una doble detonación provocada por material pirotécnico y pólvora acumulada desató un voraz incendio en el Centro General de Mantenimiento, dejando un saldo provisorio de dos militares muertos, más de 80 heridos —al menos ocho en estado crítico— y siete conscriptos desaparecidos bajo los escombros.
La brutalidad de la segunda explosión destruyó aberturas en viviendas aledañas, obligó a la evacuación de decenas de familias hacia refugios temporales y provocó el colapso del suministro eléctrico en una veintena de barrios. Funcionarios del área de salud advirtieron a medios locales que la cifra de víctimas fatales podría incrementarse drásticamente a medida que los equipos de rescate avancen en la remoción de estructuras colapsadas.
El hecho expone severos interrogantes sobre los acopios de material altamente explosivo y el cumplimiento de los protocolos de almacenamiento en recintos donde conviven personal técnico y soldados conscriptos. Mientras el Ejecutivo encabezado por Rodrigo Paz prometió una investigación «transparente y rigurosa» para deslindar responsabilidades, el municipio de Viacha decretó tres días de duelo en medio de la conmoción generalizada.
