Al menos 21 personas fallecieron, entre ellas ocho niños, y cerca de un centenar permanecen bajo los escombros tras el colapso de un edificio de seis plantas gravemente dañado por los bombardeos en el barrio de Tal al Hawa, en la Ciudad de Gaza. La estructura, habitada de manera precaria por unas diez familias ante la escasez crítica de refugios, cedió por completo mientras los residentes dormían, evidenciando el peligro latente sobre cientos de inmuebles afectados por el conflicto bélico.
Las tareas de remoción de escombros y búsqueda de sobrevivientes se despliegan en condiciones dramáticas debido a la parálisis operativa del personal de rescate. Equipos de la Defensa Civil y personal de agencias de la ONU debieron escarbar con las manos ante la falta de combustible, repuestos y maquinaria pesada, cuya entrada al territorio permanece bloqueada bajo restricciones de seguridad impuestas por Israel. Representantes del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) advirtieron que aproximadamente 400 edificaciones destruidas corren riesgo inminente de colapso antes de la llegada de las lluvias invernales.
El desplome habitacional ocurre en un contexto de crisis humanitaria donde el 80% de las estructuras urbanas han sufrido daños severos y más de 1,9 millones de personas continúan desplazadas. Pese a los marcos de cese al fuego negociados, los incidentes armados y los ataques localizados persisten en distintas zonas del enclave, agravando el cuadro de vulnerabilidad de la población civil y complicando la asistencia técnica internacional en las áreas siniestradas.
