El Gobierno nacional aprobó la incorporación de Toyota Argentina al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), habilitando un beneficio fiscal y cambiario de excepción para un proyecto de US$ 1.341 millones en Zárate, provincia de Buenos Aires. Se trata del primer expediente del sector automotor en ingresar al régimen normativo y representa la inversión de mayor volumen anunciada para el rubro, orientada al desarrollo de una planta para la fabricación de un vehículo totalmente electrificado con proyección de exportación.
El proyecto prevé exportaciones por US$ 1.280 millones anuales —alrededor del 70% de la producción total— y la generación de unos 3.600 empleos en la etapa de construcción, junto a 2.600 puestos directos e indirectos durante la operatividad. Pese a que fuentes del sector vinculan el desembolso con la producción electrificada de la pick-up Hilux, la firma japonesa aclaró que la inclusión en el RIGI constituye únicamente un paso formal que permite avanzar hacia la aprobación corporativa final, sin garantizar aún la ejecución inmediata de los fondos.
Con la adhesión de la firma automotriz, el Comité Evaluador suma 23 iniciativas aprobadas bajo el RIGI por un monto acumulado de US$ 49.766 millones, concentrados principalmente en minería, hidrocarburos y energía. La proliferación de estos regímenes de excepción vuelve a encender el debate sobre las asimetrías del modelo: mientras los grandes grupos transnacionales aseguran un marco de blindaje tributario y cambiario, las pequeñas y medianas empresas industriales del interior continúan enfrentando una presión fiscal asfixiante y un mercado interno sumergido.
