Un exhaustivo relevamiento académico elaborado por más de 30 investigadores de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y del CONICET confirmó que el 36,15% de los hogares de la provincia padece pobreza multidimensional. El indicador expone una trama de carencias estructurales que van más allá del nivel de ingresos monetarios y desnudó falencias históricas en materia de educación, infraestructura urbana, salud y contención social que las mediciones tradicionales no logran dimensionar.
El informe fue presentado por el economista Adrián Moneta Pizarro en el marco de la jornada «Argentina en Transición», espacio organizado por el Sindicato Petrolero de Córdoba (SinPeCor) y la Fundación San José Obrero. La investigación se sustentó sobre una muestra representativa de 1.126 hogares distribuidos en los 26 departamentos provinciales, evaluando 27 indicadores agrupados en siete dimensiones clave de la vida cotidiana.
Desigualdad territorial y fallas del entramado social
Los datos recabados por el Observatorio Social y Cultural para el Desarrollo Sostenible ponen de manifiesto profundas asimetrías según la región geográfica de la provincia:
- Centro provincial: Registra el índice más crítico de pobreza multidimensional, alcanzando un 40,5%.
- Norte y Oeste: Mantienen niveles elevados de privación, con un 36,4% y 35,1% respectivamente.
- Sur y Este: Muestran guarismos sensiblemente menores, ubicándose el Sur en un 30,2%, el Sureste en un 28,4% y el Este provincial en un 20,4%.
A diferencia de los informes del INDEC —que miden estrictamente la capacidad de compra de la canasta básica a nivel urbano—, el enfoque multidimensional reveló que los factores que más aportan a la pobreza en Córdoba son los déficit en Educación (21,5%) y las fallas en Comunidad y Equidad Social (21,4%), quedando la dimensión económica en un tercer plano con el 17,8%.
Entre las conclusiones más alarmantes, el estudio alertó sobre el aislamiento y la falta de redes de apoyo en adultos mayores que viven solos. Las cifras académicas exigen revisar el abordaje de las políticas públicas locales, demostrando que la vulnerabilidad social no se resuelve únicamente con asistencia financiera, sino con infraestructura básica y contención institucional.
