El mercado de trabajo argentino cruza una frontera crítica. La destrucción incesante de puestos registrados en el sector privado ha empujado a cientos de miles de trabajadores a la informalidad, consolidando un fenómeno de precarización masiva que el economista Federico Pastrana definió como «empleo refugio». Con un empleo formal que acumula 12 meses consecutivos de caída sin piso a la vista, el mercado laboral vive una flexibilización de hecho donde el cuentapropismo precario y las plataformas digitales sustituyen los derechos laborales por ingresos de mera subsistencia.
Según el análisis de Pastrana, magíster en Economía y director de CP Consultores, el crecimiento de la informalidad no es novedoso, pero la velocidad del deterioro en los últimos dos años alcanzó niveles récord. La pérdida de puestos registrados en pymes y empresas obligó a una masa creciente de trabajadores a refugiarse en el reparto, el transporte de pasajeros o las changas no registradas. La consecuencia inmediata es un derrumbe vertiginoso de los ingresos: este tipo de ocupaciones no solo carecen de aguinaldo, licencias o cobertura de salud, sino que pagan remuneraciones sustancialmente menores a las del empleo formal.
La proliferación del cuentapropismo desregulado actúa como un amortiguador de la desocupación estadística, pero enmascara un empobrecimiento generalizado de la fuerza laboral. Al respecto, el especialista advirtió que las reformas laborales no generan puestos de trabajo por sí solas si la economía real se encuentra estancada y la demanda interna profundamente deprimida. En este contexto de achicamiento productivo, las modificaciones normativas corren el riesgo de convalidar la pérdida de conquistas históricas sin reactivar las contrataciones.
El impacto de este colapso estructural ya perforó la sostenibilidad del sistema de seguridad social. Con un nivel de informalidad que roza el 45%, el financiamiento previsional entra en una etapa crítica. «El futuro ya llegó», sentenció el economista al referirse al desfinanciamiento del sistema de jubilaciones, marcando que ningún esquema resulta sustentable ante la caída ininterrumpida del empleo registrado. Sin un programa económico que devuelva el crecimiento a la industria y al comercio, la proliferación del trabajo precarizado amenaza con condenar a millones de familias a la marginalidad económica.
