La creciente fricción en el núcleo duro del Gobierno nacional forzó un cambio de planes de último momento en la comitiva oficial. Karina Milei decidió cancelar su viaje a Estados Unidos junto al presidente Javier Milei y permanecer en el país para encabezar la mesa política en la Casa Rosada. En un clima atravesado por acusaciones cruzadas y malestar por los recortes aplicados en el Presupuesto 2027, el oficialismo intenta contener una interna cada vez más expuesta.
El detonante de esta nueva tormenta política fueron los severos cuestionamientos vertidos por la senadora Patricia Bullrich contra el ajuste en la partida de discapacidad. La legisladora cruzó públicamente al jefe de Gabinete, Diego Santilli, y apuntó de lleno contra el asesor Santiago Caputo y el ministro Luis Caputo. Las tensiones en el oficialismo escalaron al punto de poner en duda la continuidad de la mesa de articulación legislativa.
La presencia de la Secretaria General de la Presidencia busca poner orden en un Gabinete sacudido además por la reciente renuncia del secretario nacional de Discapacidad, Alejandro Vilches, lo que obligó a redactar un nuevo proyecto a toda prisa. Pese a la gravedad de los enfrentamientos, desde el entorno de Karina Milei desestimaron un rol de contención afectiva entre las partes: «Somos gente grande, cada uno dirá lo que tenga que decir y punto», deslizaron desde los pasillos oficiales.
A la delicada agenda parlamentaria —que incluye el avance del Presupuesto, la Ley de Soberanía Nacional, la reformulación de la Carta Orgánica del Banco Central y los cambios al régimen de Zona Fría— se le suman urgencias de gestión interna. La funcionaria deberá resolver las vacantes dejadas tras las bajas en la Subsecretaría de Planificación General, reestructurar la logística de la Quinta de Olivos tras la disolución de su Administración General y coordinar el comité organizador ante la inminente visita del papa León XIV.
