El expediente judicial por el homicidio de Jessica Núñez, ocurrido el pasado 13 de agosto en la localidad de Villa Nueva, incorporó detalles clave sobre el desarrollo del ataque. La reconstrucción de los hechos ubica el episodio en la vía pública, sobre la calle San Luis al 200 en el barrio La Floresta, en el marco de un altercado vecinal que escaló hasta desencadenar el desenlace fatal.
De acuerdo con la hipótesis que instruye la Fiscalía, el episodio se inició a partir de un enfrentamiento previo entre Johana Mailén Rogero (22), su padre Cristian “Gringo” Rogero y otros residentes de la zona. Tras la intervención de la víctima en el conflicto, Johana Rogero le habría asestado una estocada en la zona abdominal con un arma blanca. Cuando Núñez cayó al suelo malherida, la agresora completó el ataque mediante un golpe de pie en la cabeza.
Roles procesales y la acusación de la Fiscalía
La causa mantiene a dos personas privadas de la libertad con distintos niveles de responsabilidad penal imputada:
- Johana Mailén Rogero (22): Imputada como autora material del delito de homicidio simple. Durante la instancia de indagatoria optó por abstenerse de declarar bajo recomendación del representante de su defensa técnica.
- Cristian “Gringo” Rogero: Imputado como partícipe necesario de homicidio simple. Si bien los peritajes no le atribuyen agresiones físicas directas sobre la víctima, la instrucción sostiene que incurrió en una inacción omisiva determinante mientras se ejecutaba la agresión. Prestó declaración defensiva sin aceptar preguntas de las partes.
La fiscalía interviniente ordenó la realización de pericias interdisciplinarias, psicológicas y psiquiátricas a ambos acusados para incorporarlas al cuerpo de pruebas.
En tanto, la querella confirmó que las calificaciones legales vigentes encuadran la causa en la figura de homicidio simple, descartando por el momento el agravante de crimen de odio o de homicidio motivado por la identidad de género.
