El costo de vida para los sectores más vulnerables volvió a acelerarse por encima del índice general de precios. De acuerdo con las cifras oficiales difundidas por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), una familia tipo integrada por cuatro miembros necesitó en agosto $1.605.497 para no ser considerada pobre y $726.469 para no caer por debajo de la línea de indigencia.
Ambas canastas, tanto la Básica Alimentaria (CBA) como la Total (CBT), registraron un incremento del 2,6% respecto del mes anterior. El dato expone la constante presión sobre la mesa de los trabajadores y los sectores populares, dado que el aumento en los consumos esenciales superó al nivel general del Índice de Precios al Consumidor (IPC), que se ubicó en el 1,7% durante el mismo período.
En la variación interanual, la Canasta Básica Alimentaria trepó un 39,6%, mientras que la Canasta Básica Total se incrementó un 38,3%. En lo que va de 2026, la canasta que fija el umbral de indigencia acumula una suba del 23,2%, en tanto que la medición de la pobreza suma un alza acumulada del 22,7%. Las cifras vuelven a poner bajo la lupa la brecha persistente entre la evolución de los ingresos y el costo real de los alimentos de primera necesidad, con directo impacto en la provincia de Córdoba y todo el entramado productivo nacional
