La ilusión de la desaceleración de precios volvió a derrumbarse frente a la cruda realidad que viven los hogares cordobeses. Según el último Informe Económico y Social del IETSE, la inflación de septiembre trepó al 2,1%, impulsando el acumulado de 2026 al 24% y llevando la Canasta Básica Total por encima de los 2 millones de pesos. Este nuevo golpe tarifario y de precios consolida un modelo económico donde los salarios no alcanzan y la brecha social se profundiza dramáticamente, dejando a la mayoría de la población acorralada por el costo de vida.
La crisis alimentaria en las barriadas de la provincia muestra cifras escalofriantes que desnudan el grado de vulnerabilidad al que fueron arrastradas las familias. Para poder garantizar la comida diaria, un abrumador 88,8% de los hogares debió recurrir a alguna forma de financiamiento: el 38,4% apeló al fiado, el 36,5% a la tarjeta de crédito y casi un 14% a préstamos. Además, las ventas de alimentos cayeron un 8,3% interanual, mientras un impactante 28,6% de los hogares con menores confirmó que los niños tuvieron que reducir sus raciones de comida por falta de dinero.
El escenario comercial en Córdoba tampoco ofrece tregua y refleja un terreno arrasado por la falta de consumo. Los comercios minoristas de proximidad luchan por no bajar la persiana, con casi un 16% de los comerciantes estimando un margen de resistencia menor a seis meses. Mientras las autoridades continúan dilatando medidas de fondo para recomponer el poder adquisitivo, más del 60% de los hogares afirma que no podría resistir ni una semana sin ingresos, exponiendo la absoluta fragilidad financiera de una sociedad exhausta.
