A pocos días de cumplirse un nuevo aniversario del fallecimiento de José Manuel de la Sota, la dirigencia del peronismo coincidió en un concurrido encuentro político en un hotel de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
La convocatoria, impulsada por su hija Natalia de la Sota, sirvió como escenario para reunir a las principales figuras del oficialismo cordobés con referentes del peronismo nacional, sectores progresistas y la oposición.
La primera fila reflejó el peso político de la convocatoria: el gobernador Martín Llaryora se mostró junto a Juan Schiaretti y la senadora Alejandra Vigo, reeditando la conducción del espacio provincial. A metros del núcleo duro del cordobesismo se ubicaron el exministro Sergio Massa, el exjuez de la Corte Suprema Carlos Maqueda y Juan Manuel Olmos, dirigente de peso en el PJ porteño y exfuncionario nacional.
El evento, articulado como un espacio de diálogo sobre la gestión y el legado de De la Sota, contó con exposiciones de Martín Redrado, el politólogo Federico Zapata y Santiago Siri. Sin embargo, la mayor repercusión institucional radicó en el reencuentro de sectores que hoy transitan vertientes fracturadas de la política nacional.
En un contexto signado por la reorganización de la oposición y el reordenamiento de los espacios provinciales de cara al armado electoral, la figura del exgobernador cordobés volvió a operar como una rara bisagra capaz de sentar en la misma mesa a actores de tradiciones políticas disímiles.
