El estadio donde dio sus primeros pasos profesionales fue testigo de la jornada más significativa de Cristian Romero con la camiseta argentina. En ausencia de Lionel Messi, el defensor formado en Belgrano asumió la cinta de capitán, marcó de cabeza el 3-0 definitivo frente a Bolivia y se consolidó como uno de los pilares del recambio generacional de la Selección. Un salto jerárquico que llena de orgullo al fútbol cordobés y desafía las estructuras del ciclo post-Messi.
El encuentro, correspondiente al primero de los amistosos programados por la fecha FIFA, sirvió de escenario para medir la templanza de los llamados a liderar. A los 8 minutos del segundo tiempo, Romero conectó de cabeza un centro preciso de Nico Paz tras un tiro libre desde la izquierda para sellar una victoria aplastante. Más allá del resultado, el nivel de aplomo y el control del partido demostraron que el liderazgo defensivo de la Selección está en manos de un futbolista con identidad cordobesa y proyección internacional.
Esta presentación no solo expone el momento consagratorio del «Cuti», sino también la urgencia con la que el cuerpo técnico de Lionel Scaloni acelera la rotación y la prueba de nuevos nombres. Los debuts y la mayor participación de juveniles como Román Vega, Agustín Giay, Gianluca Prestianni y el propio Nico Paz marcan el inicio de una transición inevitable. Frente a este nuevo panorama, la elección de Romero entre los capitanes principales ratifica que el peso de la Selección exige carácter, temple y convicción, cualidades que el cordobés demostró de sobra en su propia casa.
