El fútbol cordobés vuelve a imponer las condiciones en el escenario nacional frente a la resignación de los grandes de Buenos Aires. En una exhibición de contundencia y jerarquía táctica, Instituto trituró por 4-1 a Independiente en el estadio Libertadores de América por la undécima fecha del Torneo Clausura. La actuación del equipo albirrojo no solo dejó al descubierto las severas inconsistencias del conjunto de Avellaneda, sino que ratificó la contundencia de un proyecto deportivo que no encuentra techo en la máxima categoría.
Desde el pitazo inicial, el planteo de la Gloria desnudó las falencias estructurales del rival. A los 15 minutos, Jeremías Lázaro abrió el marcador tras una magistral combinación colectiva iniciada por Matías Gallardo. Pese a que el local alcanzó el empate temporal mediante un disparo de Maxi Meza tras la revisión del VAR, la posterior expulsión del propio volante del Rojo antes del descanso terminó de desplomar la débil resistencia local. A partir de allí, el monólogo cordobés fue absoluto e implacable.
En el complemento, la diferencia de jerarquía se tradujo de inmediato en la red con el tanto de Hernán de la Fuente, un zapatazo lejano de Gallardo y el remate final de Alex Luna para decretar la goleada histórica. Con esta victoria inapelable, el elenco conducido por Diego Flores se afianza en lo más alto de la Zona A y toma cinco puntos de ventaja sobre Vélez. La lección futbolística dada en territorio bonaerense reconfirma que la supremacía de la provincia en el mapa del fútbol argentino ya no es una sorpresa, sino una realidad incontestable.
