El margen de error se agotó para Talleres. Inmerso en una profunda crisis deportiva que lo ubica en el último escalón de su zona con apenas cinco puntos, el conjunto albiazul afronta una verdadera prueba de fuego este sábado a las 20, cuando reciba a Unión de Santa Fe en el estadio Mario Alberto Kempes por una nueva fecha del Torneo Clausura.
Ante la presión por revertir un ciclo que no encuentra rumbo, el entrenador Omar De Felippe ensayó diversas variantes tácticas durante la semana para sacudir la estructura del equipo. Con la baja obligada de Matías Galarza —expulsado en la reciente derrota frente a San Lorenzo—, el cuerpo técnico evalúa los ingresos de Román Riquelme, Federico Fattori y Franco Cristaldo en la mitad de la cancha para intentar recuperar dinámica y gol.
La necesidad de sumar de a tres desborda lo estrictamente futbolístico para convertirse en una obligación institucional y social ante la impaciencia de la hinchada. El cruce frente al Tatengue asoma como una jornada determinante para definir la continuidad del proyecto técnico y el futuro inmediato de la institución en el torneo.
