El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó que un actor extranjero estuvo implicado en el presunto complot terrorista detectado en las inmediaciones de la base aérea de Fairford, en el oeste de Inglaterra, instalación utilizada por las fuerzas armadas estadounidenses para incursiones contra objetivos en Irán. Las declaraciones del funcionario estadounidense sumaron presión diplomática sobre las autoridades británicas, luego de que los cinco sospechosos detenidos —ciudadanos británicos de entre 23 y 25 años— fueran puestos en libertad bajo fianza con restricciones de movilidad, medida que motivó cuestionamientos por parte de la administración del presidente Donald Trump.
El operativo de la policía antiterrorista británica se desencadenó tras la alerta enviada por residentes locales, quienes advirtieron la presencia de furgonetas sospechosas cerca del perímetro del recinto militar. En el lugar, las fuerzas de seguridad desplegaron unidades de desactivación de explosivos y ejecutaron detonaciones controladas para neutralizar posibles amenazas en los vehículos, al tiempo que procedieron a la evacuación preventiva de decenas de viviendas cercanas. Pese a la liberación condicional de los acusados, los organismos de inteligencia del Reino Unido mantienen abierta la investigación para evaluar si los aprehendidos operaron como agentes de un Estado extranjero.
Por su parte, el gobierno iraní rechazó de manera categórica cualquier vinculación con el incidente, calificando las acusaciones de infundadas. La tensión en torno a la base de Fairford escala en un contexto geopolítico sensible, donde la Guardia Revolucionaria de Irán había advertido semanas atrás que los emplazamientos militares utilizados para atacar su territorio serían considerados objetivos legítimos. Las autoridades del Reino Unido, tras celebrar una reunión del comité de emergencias COBRA, aseguraron que la zona se encuentra bajo control y resguardada por estrictos protocolos de seguridad operativa.
