Las Fuerzas Armadas de Ucrania llevaron a cabo un ataque contra la base naval de Novorossiysk, en la región rusa de Krasnodar, impactando directamente sobre infraestructura petrolera, buques de guerra y sistemas portuarios militares.
La incursión, confirmada este miércoles por el presidente Volodímir Zelenski, fue presentada como una represalia de alcance estratégico tras las recientes ofensivas rusas contra centros urbanos e industriales ucranianos.La operación conjunta integró a la Armada ucraniana, el Servicio de Seguridad (SBU) y las Fuerzas de Sistemas no Tripulados para golpear instalaciones clave donde operaban embarcaciones equipadas con misiles de crucero Kalibr. En paralelo, el Ministerio de Defensa de Rusia reportó ataques con drones y misiles sobre centros logísticos y áreas portuarias en Kiev, Mykolaiv y Odesa, evidenciando un recrudecimiento de las acciones de desgaste mutuo en las rutas del mar Negro.
El contragolpe ucraniano en Novorossiysk pone de manifiesto la vulnerabilidad de los activos navales rusos fuera de la península de Crimea y profundiza la inestabilidad en el transporte marítimo de hidrocarburos. La escalada de ataques cruzados contra infraestructura crítica reconfigura el escenario militar, proyectando consecuencias inmediatas sobre la seguridad operacional y los mercados energéticos globales.
