El Gobierno del Reino Unido elevó drásticamente el tono y la presión diplomática contra Israel al anunciar un bloqueo comercial a las importaciones provenientes de los asentamientos israelíes en Cisjordania.
La medida, expuesta ante el Parlamento por el ministro británico de Asuntos Exteriores, Ed Miliband, busca golpear la infraestructura económica del expansionismo territorial, al tiempo que califica abiertamente las acciones de los grupos de colonos extremistas en la región como una «limpieza étnica».
La decisión del gabinete laborista marca un endurecimiento contundente en la política exterior británica, apuntando de forma directa contra las decisiones de la administración israelí sin romper el compromiso formal con la solución de dos Estados. Miliband denunció que la violencia ejercida por los colonos cuenta con la complicidad y la inacción del gobierno de Israel, advirtiendo además sanciones penales y financieras para personas, empresas e instituciones que financien, construyan o presten servicios vinculados a la expansión de dichos asentamientos, declarados ilegales por la comunidad internacional.
El anuncio británico se produce en un escenario de extrema tensión, motivado por los avances del plan israelí para edificar más de 1.200 viviendas en la estratégica zona E1, al este de Jerusalén. Esta franja territorial resulta clave para la continuidad geográfica de un futuro Estado palestino, por lo que las iniciativas de edificación y la escalada de violencia en las zonas rurales han generado un repunte de condenas globales frente a una política de soberanía permanente sobre los territorios ocupados.
Además de las restricciones comerciales y patrimoniales a los actores vinculados al movimiento colono, Londres prohibirá de manera explícita la publicidad en suelo británico de propiedades o actividades ligadas a estas urbanizaciones no autorizadas. Con este paquete de sanciones, la diplomacia británica busca poner un freno financiero concreto al avance ilegal sobre territorio palestino y sentar un precedente severo frente a los vacíos de control del Ejecutivo israelí.
